O sole mio…

Esta mañana hacía buen día. A María del Perugia, le apetecía pasear, salir a tomar el aire.

Le hemos acompañado a la terraza y nada más salir, el contacto con el sol le ha inspirado una canción: “O sole mío”. Y María ha empezado a cantar.

Os añadimos la canción cantada por Luciano Pavarotti y la letra en italiano.

‘O sole mio’

Che bella cosa na jurnata ‘e sole,
n’aria serena doppo na tempesta!
Pe’ ll’aria fresca pare gia’ na festa
Che bella cosa na jurnata ‘e sole!

Ma n’atu sole cchiu’ bello, oi ne’.
‘O sole mio sta ‘nfronte a te!
‘O sole, ‘o sole mio
sta ‘nfronte a te,
sta ‘nfronte a te!

Lùcene ‘e llastre d”a fenesta toia;
‘na lavannara canta e se ne vanta
e pe’ tramente torce, spanne e canta
lùcene ‘e llastre d’a fenesta toia.

Ma n’atu sole cchiu’ bello, oi ne’.
‘O sole mio sta ‘nfronte a te!
‘O sol, ‘o sole mio
sta ‘nfronte a te,
sta ‘nfronte a te!

Quanno fa notte e ‘o sole se ne scenne,
me vene quase ‘na malincunia;
sotto ‘a fenesta toia restarria
quanno fa notte e ‘o sole se ne scenne.

Ma n’atu sole cchiu’ bello, oi ne’.
‘O sole mio sta ‘nfronte a te!
‘O sol, ‘o sole mio
sta ‘nfronte a te,
sta ‘nfronte a te!

Nunca, nunca, nunca abandones

Desde hace mucho tiempo, varios meses, Roser Ferrer permanece en cama. Pero Roser no se queja, no abandona. Le cuesta bien poco regalarnos una sonrisa cuando se encuentra bien. Muy pocas cosas le bastan para seguir en la lucha: oir música y los bombones de chocolate que, con frecuencia, le trae su hija Montse.

Roser es un ejemplo de resistencia y de ganas de vivir.

Cada día nos da una lección de vida: “Nunca, nunca, nunca abandones”. Esa es la lección.

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Abuelos enamorados…

Este San Valentín no podía pasar desapercibido para nuestros abuelos y abuelas.

Siempre reparten cariño a todo el mundo, pero en este día de San Valentín también han repartido corazones.

Porque nuestros abuelos y abuelas están enamorados…de la vida.

Y es muy fácil enamorarse de ellos. Y si no, mirad esas sonrisas!!!

María del Perugia, 94 años!!!

María del Perugia despertó ayer con una alegría inmensa. Sabía que era su cumpleaños y sabía que cumplía 94 años!!!

Estaba tan contenta que dio instrucciones bien pronto sobre cómo quería que fuese el día:

“Escolti, vull convidar tothom. Que mengin el que vulguin. I desprès ens menjarem un gran pastís amb 94 espelmes!!!”.

(“Escuche, quiero invitar a todos. Que coman lo que quieran. Y después comeremos un pastel grande con 94 velas!!”).

Y así se hizo. Al mediodía todo el mundo comió el menú del día. Invitaba María del Perugia! 😉

Por la tarde sopló las velas (no eran 94 velas pequeñas, pero eran un nueve y un cuatro, que ya está bien para soplar!)