Y al final…vino la calma

Ahora que ya todo ha acabado, viene la calma.

Uno, Juanito, se quedará hasta tarde a ver algo en la tele.

Elena se lo está pensando; pero no tardará mucho en levantarse y dirigirse a su habitación.

Toni Picornell, dirá que sí, cuando se le pregunte si quiere ir a descansar. Ya no aguanta más.


Jenny, recoge y organiza el material que tendrá que utilizar el próximo lunes.

Y Elena se decide. ¡Venga ánimo, que en dos minutos estarás durmiendo como una marmota! Aunque digas que no pegas ojo.

Y ya está. Otro día. Hasta mañana. Y vuelta a empezar. La vida.

Era sábado, o sea baile por la tarde

Está claro que, como decíamos anteriormente, después de la tempestad viene la calma.
A mal tiempo buena cara. El que canta sus males espanta.
Es que este refranero nuestro es genial.

Siempre puedes encontrar frases que se adapten a una situación.
Pero, además, son verdad!.

Pues aquí las tenéis, aplicando el refrán: Quien canta sus males espanta. En primer plano Carmen Aldana (se lo toma muy, pero que muy en serio), Isabel Soto mirando a la cámara y Rosa Tonda concentrada en el canto coral.

Jesús aplica el refrán de » Quien a buen árbol se arrima…buena sombra le cobija». Aquí está bailando con Mari Cruz.

Jesús se está tomando un descanso; pero sigue animando la fiesta mientras Angel observa.

Y aquí otra vez Jesús en medio del «fregao». Pero, ahora que me doy cuenta ¡Este hombre sale en todas!

Jenny está animando para que los abueletes participen. ¡Toma que dale!

Dolores también se apunta a todas. A lo que le echen. Bailando con Roser

María tararea las canciones. La que más le gusta: «María de la O»

No todo el mundo tiene que bailar, que también en las discotecas está el que se sienta y se bebe el gin tonic mientras los demás bailan.

Pues aquí, lo mismo. O casi.

Y la semana próxima más. Que esto no se acaba aquí.

Una ventada impresionante


Pues la verdad, que este sábado pasado, el 24 de enero, tuvimos una ventada impresionante.
Durante toda la mañana un viento muy fuerte estuvo llevándose por delante todo lo que pillaba.

Así quedaron algunas de las plantas del jardín, en posición descanso.


Al igual que los parasoles, no pudieron resistir la fuerza de un viento de casi 200 km/h, según dijeron los medios de comunicación.


La puerta principal de acceso al edificio, una puerta de apertura automática totalmente acristalada, pandeaba debido a la fuerza del viento.
Juanito colocó su sillón tocando a la propia puerta con el fin de evitar que, doblándose tanto, llegara a romper.


Al final decidimos dejarla abierta toda la mañana hasta que aflojó el viento.»Si no puedes con tu enemigo, únete a él»

El huerto también sufrió las consecuencias de esta ventada. No sufras Paco que no ha habido grandes daños y comeremos fresas este año.

Y después de la tormenta viene la calma…

Pues a seguir.